Una tragedia de proporciones enlutó el fútbol argentino en la jornada de sábado, y todo por culpa de la violencia entre hinchadas en las inmediaciones del Estadio Nuevo Gasómetro y dentro del recinto.
Un joven simpatizante de Vélez Sarfield murió por un balazo en las cercanías del campo donde su club enfrentaría a San Lorenzo por la sexta fecha del Torneo de Clausura argentino.
El hecho produjo que la barra visitante enloqueciera y las emprendiera con lo primero que pillasen, destrozando el estadio y provocando la suspensión del partido por el juez Héctor Baldassi cuando los equipos ya estaban en el campo de juego.
Los simpatizantes del equipo de Liniers rompieron el alambrado y se enfrentaron con efectivos policiales gritando desaforados que habían asesinado a uno de ellos.
El vicepresidente de Vélez, Baldomaro Bianchi, confirmó la muerte de Emanuel Álvarez de 21 años, quien circulaba en un bus que se dirigía al estadio, el cual fue emboscado y atacado a balazos cerca del complejo deportivo de Huracán. El saldo fue un muerto y un herido de gravedad.